por Armando Araujo
Quién en el día de hoy se atreve a decir tal expresión “Todo lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando regrese”. Solo una mente, un corazón, una actitud de generosidad y misericordia puede proceder a demostrar una expresión genuina como esta. Nadie está obligado a salir en defensa de otros cuando el afectado lleva todas las de perder y más si se trata de un asunto donde la moral está en juego porque esto lo implicaría en ser cómplice, justificar o alcahuetar el problema.
Ninguno de los que caminaban por aquel lugar solitario y desértico estaba obligado a detenerse para auxiliar aquel herido que fue victima de los ladrones (Lucas 10:25-37). Lo interesante es que dos de ellos formaban parte de puestos importantes dentro de la Liturgia y Ley Judaica: Un Sacerdote y Un Levita, ambos ejercían funciones importantes y sagradas que dentro de la ley incluía “Amarás al Señor con todo tu corazón y con toda tu alma, y a tu prójimo como a ti mismo” pero que no demostraron a favor del prójimo caído; el tercer personaje un ciudadano que provenía de la Ciudad de Samaria que sin importarle la condición social, racial o moral fue el que ayudó a levantar al herido quien fue movido a misericordia, dice el relato que “Y acercándose, vendó sus heridas, echándole aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón y cuidó de él. Al otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: “Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese” (Lucas 10: 34-35)
Salir a favor de alguien bajo estas condiciones no es lo normal hoy en día ni en la vida de cualquier ser humano, a menos que sea un familiar muy allegado, pero a un desconocido, mucho menos, esta es la actitud no muy espiritual.
Para levantar al Caído se necesita cumplir estas condiciones:
1) Ser movido a Misericordia (Compasión)
2) Establecer un contacto cercano con la persona herida (Relación tú a tu)
3) Aliviar y curar la herida (Dar lo que pueda aliviar momentáneamente)
4) Conducirlo a lugar seguro y confiable (Remitirlo a un lugar donde le puedan cuidar)
5) Cuidar del herido como si fuera la persona herida (Darle el tratamiento debido como le
gustaría que lo tratasen si fuera usted el herido)
6) Tener la capacidad de gastar en otro aun cuando no sea para usted mismo el Seguro de Vida.
6) Tener la capacidad de gastar en otro aun cuando no sea para usted mismo el Seguro de Vida.
(Dar generosamente sin recibir nada a cambio)
Levantando y curando al herido es la base para caminar con el caído la otra milla y llevarlo hasta una restauración y rehabilitación completa.
“Todo lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando regrese”
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